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viernes, 16 de septiembre de 2016

El botiquín básico para el bebé

Fuente: Eroski Consumer

El botiquín debe estar equipado con productos para afrontar los síntomas de las enfermedades más comunes o pequeños accidentes, como analgésicos, cremas, termómetro, tiritas y gasas.

En cualquier casa, pero en particular donde viven bebés o niños pequeños, es fundamental contar con un botiquín de primeros auxilios. De este modo, se estará preparado para afrontar los problemas de salud o pequeños accidentes más comunes. 

Consejos generales para conformar el botiquín

Existen dos riesgos al preparar un botiquín de primeros auxilios. El primero, que falten cosas importantes. Y el segundo, meter tantos artículos en él que, cuando se necesite algo con prisa, sea muy difícil encontrarlo. Por eso, el botiquín básico debe contener solo lo necesario e indispensable. En todo caso, si se desea tener también elementos que pueden ser de utilidad pero que no forman parte de ese conjunto, es conveniente guardarlos en un recipiente aparte.

Por otro lado, es importante que el botiquín esté en un sitio fijo y que esté claro cuál es. Ese lugar debe ser de fácil acceso para los adultos, pero fuera del alcance de los menores. Si el recipiente del botiquín es una bolsa o un neceser grande, facilita a los adultos poder cogerlo y llevarlo con ellos cuando lo consideren necesario. De todos modos, si la familia ha de trasladarse a un destino no convencional (a la playa, la montaña, el extranjero, etc.), tal vez deba incluir en el botiquín algunos productos que pueden hacer falta en esos lugares.

Medicamentos y otras sustancias para el botiquín

La Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap) aconseja una veintena de elementos para el botiquín de bebés y niños. Se pueden dividir en dos grandes grupos: por un lado, medicamentos y cremas para la piel y, por el otro, artículos de higiene y utensilios prácticos. Los del primero se enumeran a continuación:
  • Analgésicos y antitérmicos. En este grupo entran los más comunes, paracetamol e ibuprofeno, que se aplican en caso de dolor o de fiebre. El ibuprofeno también funciona como antiinflamatorio, cosa que el paracetamol no hace.

  • Antihistamínicos. Esta medicación reduce o elimina el efecto de las alergias. Las sugerencias de la AEPap consisten en hidroxicina para niños mayores de un año (solución oral) y dexclorfeniramina para mayores de dos (solución y comprimidos). Si el menor padece alguna alergia importante, también hay que contar con autoinyectores de adrenalina u otros elementos específicos, tal como se detalla en los protocolos de la Asociación Española de Personas con Alergia a Alimentos y Látex (AEPNAA).

  • Corticoide tópico. Es una crema que se aplica sobre la piel para tratar picaduras de insectos, eczemas, irritaciones, erupciones, etc. La más popular es la hidrocortisona.

  • "Leche corporal". Se conoce así, de forma coloquial, a las cremas hidratantes que también sirven para zonas irritadas, escoceduras o, en general, para la sequedad de la piel.

  • Suero hiposódico. Esta fórmula para rehidratación oral resulta muy útil ante casos de vómitos y diarreas. Se comercializa tanto con gusto neutro como también con sabores diversos, para facilitar que los niños lo ingieran.

  • Suero fisiológico. Se utiliza para limpiar heridas y tejidos sensibles, como los ojos. Para desinfectar heridas también se pueden usar otras sustancias, como la povidona yodada y la clorhexidina (en solución al 1%).

  • Protector solar. Si es posible, debe ser efectivo contra rayos infrarrojos y ultravioletas, de tipo pantalla (de modo que refracte los rayos del sol y, de ese modo, reduzca su acción sobre la piel) y resistente al agua. Hay que tener en cuenta que no se puede aplicar ni esta ni otras cremas en bebés de menos de seis meses, ya que su piel es muy sensible y cualquiera de estos agentes externos pueden causarle daño.

  • Repelente de insectos. Los repelentes se comercializan en varios formatos: líquido, esprái, rolón, etc.  La Asociación Española de Pediatría contraindica su empleo en menores de dos meses y añade que "se evitará en lo posible en menores de dos años, priorizando el uso de mosquiteras".


Elementos de higiene y otros artículos de importancia

Entre los artículos de higiene y utensilios prácticos, la AEPap detalla los siguientes:
  • Termómetro. No debe faltar en el botiquín. Es imprescindible para conocer con exactitud la temperatura corporal del niño.

  • Jabón. Las formas recomendadas son en gel o en solución jabonosa, para poder limpiar con facilidad las manos y otras partes del cuerpo.

  • Guantes. Se sugieren los "de un solo uso", de látex u otros materiales, para reducir el riesgo de ocasionar alguna infección al manipular una herida.

  • Algodón. Es muy práctico para la limpieza de pequeñas superficies. Se comercializa en varios formatos.

  • Gasas o esparadrapos. Son muy útiles para tratar heridas y cubrir heridas. No son tan necesarias con los bebés, pero sí cuando empiezan a andar.

  • Vendas. Las hay elásticas y, a menudo, son el complemento idóneo para las gasas o esparadrapos, aunque para estos valen las cintas adhesivas. Existen también vendas adhesivas, que no necesitan esparadrapo.

  • Tiritas. Un clásico para cubrir las heridas pequeñas. Se debe procurar que sean resistentes al agua e hipoalergénicas.

  • Pinza fina. Esta pequeña herramienta -similar a una pinza de depilación- es de gran valor cuando hay que extraer algún cuerpo extraño de una herida: una astilla, una espina, un pedacito de cristal, etc.

  • Jeringa. Puede resultar útil en diversas ocasiones, como cuando hace falta dispersar suero en los ojos del niño o para limpiar alguna herida con un chorro de agua pequeño pero potente.

  • Strips. La AEPap recomienda contar con estas tiras adhesivas estériles para "aproximar bordes de una herida, a modo de sutura". De todos modos, en caso de una herida de tamaño más o menos considerable, se debe acudir al médico de inmediato.

Números de teléfono, un dato muy útil en el botiquín

Uno desea no tener que usarlos nunca pero, cuando es necesario hacerlo, conviene tenerlos lo más a mano posible. Los números de teléfono para emergencias se pueden colocar en algún sitio bien visible del botiquín, de modo que no haya ningún problema en dar con ellos.

El teléfono general para emergencias es el 112. También se puede apuntar el número del Servicio de Información Toxicológica (91 562 04 20) y el de algún especialista o servicio al que se pueda consultar en alguna situación problemática.