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viernes, 30 de septiembre de 2016

Como quitar el pañal de forma respetuosa


Solo hay una forma de quitar el pañal de forma respetuosa: Esperando al momento oportuno. No hay más secretos.

En breve llegará la primavera, el buen tiempo, época que, por excelencia, se asocia a la retirada del pañal pensando que nos será más cómodo, más práctico y más fácil ya que los niños/as llevan menos ropa, esta es más ligera y menos gruesa y hace menos frío por si se mojan.

Pero la retirada del pañal, nada tiene que ver con las estaciones ni el clima. Si realmente queremos tener éxito a la hora de quitar el pañal a nuestros hijos/as, lo más importante es que ellos/as estén preparados. El control de los esfínteres, al igual que el sueño, el habla y la psicomotricidad, es un proceso evolutivo en el que poco podemos influir los padres, aunque si podemos acompañar.

Al igual que en otros hitos de nuestros pequeños, como andar, decir sus primeras palabras o comer solos, con la retirada del pañal suele existir una especie de "orgullo de madre" si lo hace antes que el resto... Como si eso fuera porque es o va a ser más listo, más guapo o más rico.... Repito: Controlar los esfínteres es evolutivo y, por tanto, cada niño/a estará preparado a una edad diferente. Los habrá que con 18 meses, estén preparados... Otros tal vez será pasados los 3 años.

Sea como sea, según el estudio Haizea-Llevant, el 50% de los niños controlan los esfínteres de día a los 2 años y medio, el 75% a los 3 años y el 98% a los 3 y medio ( ojo que hablamos de día.Que de noche hasta los 5 años no se considera problemático tampoco )

Como padres, debemos acompañarles en el proceso, siempre que veamos que están preparados. 

Algunos signos que nos puede ayudar a saber que se acerca el momento de quitar el pañal son:
  • Nos avisa cuando ha hecho o va a hacer pis o caca
  • Se siente incómodo/a con el pañal sucio y pide que lo cambiemos cuando está sucio
  • Pasa largos periodos sin mojar el pañal
  • Es capaz de bajarse los pantalones
  • A nivel psicomotriz tiene destreza subiendo y bajando escaleras solos y corren con firmeza
  • No quieren llevar pañal
  • Muestran interés por usar el orinal o el WC
Si nuestros hijos muestran estos "signos" y nos decidimos a quitarles el pañal, algunos consejos que creo que pueden ir bien para hacerlo más fácil son:
  • Hablar sobre ello, o leer cuentos sobre el tema, que vean que es normal usar el orinal o el WC. Explicarles como va a ser y que va a pasar para que se sientan seguros durante el proceso.
  • Dejarles escoger lo que les resulte más cómodo: orinal, reductor,... Así se sienten participes y dueños de sus actos.
  • No premiar. Se de gente que para conseguir que dejaran el pañal, premiaban con Lacasitos.. Luego el problema es dejar los Lacasitos. Retirar el pañal ya es suficiente recompensa!!! Es un logro muy importante y por ello debemos felicitarles (sin pasarse tampoco, eh)
  • Si lo quitamos, lo quitamos.... No vale ponérselo si vamos en coche un rato o si a nosotros nos va mal porque va en el cochecito o lo llevamos vestido de punta en blanco. Así les creamos confusión!!! De todas maneras, si pasado un tiempo X vemos que la operación pañal no funciona, no pasa nada por volver a poner pañal y esperar un tiempo para volver a probarlo. 
  • Dejar que entren en el baño con nosotros. No podemos pretender ser ejemplo para ellos en todo y escondernos en el baño... Creo que incluso ahí han de ver normalidad y poder expresar sus dudas y saber que hacemos ;-)
  • Ir a comprar la ropa interior juntos y dejarles que escojan las braguitas o calzoncillos que más les gusten.
  • Ir preguntándoles de vez en cuando si quieren ir a hacer pipí y respetando lo que digan. Si dicen que no, es que no... Mejor no emperrarse u obligarlos. Y si creemos que hace rato que no han ido y ya deberían volver, proponer alguna alternativa: " Venga, vamos a hacer un pipí y luego leemos un cuento, jugamos con la cocinita,... "
  • Hacer tonterías. Nosotros hacemos muchas tonterías... Le cantamos la pipí y a la caca, lo despedimos cuando se va por el WC,... Hemos de ser conscientes que somos los adultos los que pusimos un día el pañal y nuestros hijos, en cierto modo, tienen un "apego" a ellos... Si hacemos que sea divertido haberlo quitado, será más fácil olvidarse de ellos.
  • No reñir ni ridiculizar si se producen escapes. Tampoco hace falta hacer aspavientos ni montar un drama porque se haya mojado

La retirada del pañal, al igual que muchos otros temas relacionados con nuestros hijos, es un tema de la pareja. Deben ser los padres los que decidan cuando iniciar el proceso. Si van a la guardería, las educadoras nos pueden ayudar, pero nunca deberían ser ellas las que decidieran ni iniciaran el proceso sin nuestro consentimiento.

Y lo dicho, mucha paciencia, mucha calma y tranquilidad y montañas de ropa por si las moscas!!!

miércoles, 28 de septiembre de 2016

Menús Octubre/2016

Os dejamos los menús correspondientes al mes de octubre.

Hacer clic en los siguientes enlaces para visualizarlos:

Menú de bebés

Menú de enteros

viernes, 16 de septiembre de 2016

El botiquín básico para el bebé

Fuente: Eroski Consumer

El botiquín debe estar equipado con productos para afrontar los síntomas de las enfermedades más comunes o pequeños accidentes, como analgésicos, cremas, termómetro, tiritas y gasas.

En cualquier casa, pero en particular donde viven bebés o niños pequeños, es fundamental contar con un botiquín de primeros auxilios. De este modo, se estará preparado para afrontar los problemas de salud o pequeños accidentes más comunes. 

Consejos generales para conformar el botiquín

Existen dos riesgos al preparar un botiquín de primeros auxilios. El primero, que falten cosas importantes. Y el segundo, meter tantos artículos en él que, cuando se necesite algo con prisa, sea muy difícil encontrarlo. Por eso, el botiquín básico debe contener solo lo necesario e indispensable. En todo caso, si se desea tener también elementos que pueden ser de utilidad pero que no forman parte de ese conjunto, es conveniente guardarlos en un recipiente aparte.

Por otro lado, es importante que el botiquín esté en un sitio fijo y que esté claro cuál es. Ese lugar debe ser de fácil acceso para los adultos, pero fuera del alcance de los menores. Si el recipiente del botiquín es una bolsa o un neceser grande, facilita a los adultos poder cogerlo y llevarlo con ellos cuando lo consideren necesario. De todos modos, si la familia ha de trasladarse a un destino no convencional (a la playa, la montaña, el extranjero, etc.), tal vez deba incluir en el botiquín algunos productos que pueden hacer falta en esos lugares.

Medicamentos y otras sustancias para el botiquín

La Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap) aconseja una veintena de elementos para el botiquín de bebés y niños. Se pueden dividir en dos grandes grupos: por un lado, medicamentos y cremas para la piel y, por el otro, artículos de higiene y utensilios prácticos. Los del primero se enumeran a continuación:
  • Analgésicos y antitérmicos. En este grupo entran los más comunes, paracetamol e ibuprofeno, que se aplican en caso de dolor o de fiebre. El ibuprofeno también funciona como antiinflamatorio, cosa que el paracetamol no hace.

  • Antihistamínicos. Esta medicación reduce o elimina el efecto de las alergias. Las sugerencias de la AEPap consisten en hidroxicina para niños mayores de un año (solución oral) y dexclorfeniramina para mayores de dos (solución y comprimidos). Si el menor padece alguna alergia importante, también hay que contar con autoinyectores de adrenalina u otros elementos específicos, tal como se detalla en los protocolos de la Asociación Española de Personas con Alergia a Alimentos y Látex (AEPNAA).

  • Corticoide tópico. Es una crema que se aplica sobre la piel para tratar picaduras de insectos, eczemas, irritaciones, erupciones, etc. La más popular es la hidrocortisona.

  • "Leche corporal". Se conoce así, de forma coloquial, a las cremas hidratantes que también sirven para zonas irritadas, escoceduras o, en general, para la sequedad de la piel.

  • Suero hiposódico. Esta fórmula para rehidratación oral resulta muy útil ante casos de vómitos y diarreas. Se comercializa tanto con gusto neutro como también con sabores diversos, para facilitar que los niños lo ingieran.

  • Suero fisiológico. Se utiliza para limpiar heridas y tejidos sensibles, como los ojos. Para desinfectar heridas también se pueden usar otras sustancias, como la povidona yodada y la clorhexidina (en solución al 1%).

  • Protector solar. Si es posible, debe ser efectivo contra rayos infrarrojos y ultravioletas, de tipo pantalla (de modo que refracte los rayos del sol y, de ese modo, reduzca su acción sobre la piel) y resistente al agua. Hay que tener en cuenta que no se puede aplicar ni esta ni otras cremas en bebés de menos de seis meses, ya que su piel es muy sensible y cualquiera de estos agentes externos pueden causarle daño.

  • Repelente de insectos. Los repelentes se comercializan en varios formatos: líquido, esprái, rolón, etc.  La Asociación Española de Pediatría contraindica su empleo en menores de dos meses y añade que "se evitará en lo posible en menores de dos años, priorizando el uso de mosquiteras".


Elementos de higiene y otros artículos de importancia

Entre los artículos de higiene y utensilios prácticos, la AEPap detalla los siguientes:
  • Termómetro. No debe faltar en el botiquín. Es imprescindible para conocer con exactitud la temperatura corporal del niño.

  • Jabón. Las formas recomendadas son en gel o en solución jabonosa, para poder limpiar con facilidad las manos y otras partes del cuerpo.

  • Guantes. Se sugieren los "de un solo uso", de látex u otros materiales, para reducir el riesgo de ocasionar alguna infección al manipular una herida.

  • Algodón. Es muy práctico para la limpieza de pequeñas superficies. Se comercializa en varios formatos.

  • Gasas o esparadrapos. Son muy útiles para tratar heridas y cubrir heridas. No son tan necesarias con los bebés, pero sí cuando empiezan a andar.

  • Vendas. Las hay elásticas y, a menudo, son el complemento idóneo para las gasas o esparadrapos, aunque para estos valen las cintas adhesivas. Existen también vendas adhesivas, que no necesitan esparadrapo.

  • Tiritas. Un clásico para cubrir las heridas pequeñas. Se debe procurar que sean resistentes al agua e hipoalergénicas.

  • Pinza fina. Esta pequeña herramienta -similar a una pinza de depilación- es de gran valor cuando hay que extraer algún cuerpo extraño de una herida: una astilla, una espina, un pedacito de cristal, etc.

  • Jeringa. Puede resultar útil en diversas ocasiones, como cuando hace falta dispersar suero en los ojos del niño o para limpiar alguna herida con un chorro de agua pequeño pero potente.

  • Strips. La AEPap recomienda contar con estas tiras adhesivas estériles para "aproximar bordes de una herida, a modo de sutura". De todos modos, en caso de una herida de tamaño más o menos considerable, se debe acudir al médico de inmediato.

Números de teléfono, un dato muy útil en el botiquín

Uno desea no tener que usarlos nunca pero, cuando es necesario hacerlo, conviene tenerlos lo más a mano posible. Los números de teléfono para emergencias se pueden colocar en algún sitio bien visible del botiquín, de modo que no haya ningún problema en dar con ellos.

El teléfono general para emergencias es el 112. También se puede apuntar el número del Servicio de Información Toxicológica (91 562 04 20) y el de algún especialista o servicio al que se pueda consultar en alguna situación problemática.

jueves, 8 de septiembre de 2016

¿Tienen que usar almohada los bebés?

Fuente: Eroski Consumer

Los expertos recomiendan que los niños no empiecen a usar almohadas para dormir antes de los dos años de edad.

Si bien en otras épocas era común hacer que los bebés durmieran con almohada, en la actualidad los expertos desaconsejan esta práctica. Los motivos por los que lo hacen van desde la propia comodidad del niño, que por las proporciones de su cuerpo duerme mejor sin nada bajo su cabeza, hasta por evitar riesgos como la asfixia y la muerte súbita del lactante.

Los bebés no tienen que usar almohada por lo menos hasta que no tengan dos años de edad, según los expertos. Esto se debe sobre todo a dos motivos.

Los bebés duermen sin almohada

El primero es que no la necesitan, ya que, como las proporciones de su cuerpo son diferentes a las de los adultos (la cabeza es más grande), la almohada les obliga a forzar la curvatura natural del cuello. Por lo tanto, les genera incomodidad e incluso podría causarles alguna lesión.

El segundo motivo es aún más importante. Si se mueve dormido, la cara del niño podría quedar aprisionada contra la almohada y hay riesgo de asfixia, tanto por no poder respirar como por inhalar el dióxido carbónico producido por su propia respiración. Por este motivo, la Asociación Española de Pediatría (AEP) no solo desaconseja que los bebés duerman con almohada, sino también el uso de sábanas o edredones sueltos y la presencia de juguetes blandos en la cuna.

La almohada, factor de riesgo de muerte súbita del lactante

Además de la posibilidad de asfixia, dormir sin almohada también es una medida para prevenir la muerte súbita del lactante. Si bien la ciencia todavía no ha determinado con exactitud las causas de este síndrome (el principal motivo de muerte de niños sanos entre el segundo mes y el año de vida en países desarrollados), sí se han identificado algunos factores de riesgo. Dormir con almohada u otros objetos blandos en la cuna es uno de ellos, al igual que hacerlo boca abajo, que el pequeño esté muy abrigado y el consumo de tabaco por parte de la madre durante el embarazo o cerca del bebé después del nacimiento.

Las únicas almohadas que sí podrían usarse son unas muy pequeñas diseñadas para evitar la plagiocefalia postural, es decir, la deformación del cráneo del bebé por pasar mucho tiempo acostado boca arriba en la misma posición. Estas almohadillas tienen una forma cóncava y adaptada a la cabeza del niño, que hace que la presión que recibe esa parte del cuerpo al estar apoyada sea mucho menor. Un estudio realizado en Suecia concluyó que podrían ser útiles para prevenir este problema, aunque destacaba la necesidad de nuevos trabajos que corroborasen estos resultados.

¿En qué momento incorporar la almohada?

Entonces ¿cuándo incorporar la almohada? "Hasta los dos años se desaconseja la almohada por riesgo de asfixia", señala la 'Guía práctica para padres' editada por la AEP. Si el pequeño necesitara estar un poco reclinado, lo que se puede hacer es colocar una toalla doblada debajo del colchón. De ese modo, la cabeza quedará a un nivel más elevado que el cuerpo, pero el bebé estará apoyado sobre una superficie lisa y firme.

El mismo documento de la asociación de pediatras añade que, a partir de los dos años, "puede utilizarse una almohada muy plana". Además de poco alta, se recomienda que no sea muy blanda -lo mismo que el colchón- y que ocupe todo el ancho de la cuna o la cama, para que su cabeza no la "abandone" con un simple movimiento. El tamaño se debe ir adaptando al del cuerpo. El objetivo debe ser que, si se duerme de costado, apoyado sobre un hombro, la cabeza se mantenga en línea recta con el eje longitudinal del cuerpo; es decir, que el cuello permanezca recto, sin que la cabeza esté demasiado caída ni elevada.