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sábado, 31 de diciembre de 2016

Ampliación permiso paternidad

A partir del 1 de enero de 2017 el permiso de paternidad se ampliará de dos a cuatro semanas

Los trabajadores que se conviertan en padres a partir de este domingo 1 de enero dispondrán ya de cuatro semanas de permiso, intransferibles y no obligatorias, dos más que hasta ahora.

Este derecho que se podrá disfrutar a jornada completa o parcial, es exclusivo de los padres trabajadores u otro progenitor -en caso de parejas del mismo sexo-, y, a diferencia del permiso de maternidad, no podrá ser cedido a la madre en ningún caso.

Además, se podrá disfrutar inmediatamente después del nacimiento, simultanearlo con la madre durante la suspensión del contrato por maternidad o después de la baja maternal para alargar el cuidado del hijo por ambos progenitores. Este derecho se amplía en dos días más por cada hijo a partir del segundo cuando se trate de parto, adopción o acogimiento múltiple.

El permiso de paternidad sigue siendo independiente del permiso de nacimiento que es de 2 días o 4 días según sea necesario o no el desplazamiento. Por lo que el permiso total entre ambos sería de 2 días + 4 semanas o 4 días + 4 semanas. 

No es obligatorio disfrutar el permiso de paternidad pegado al de nacimiento. Puede escogerse libremente cuando disfrutarlo, dentro del permiso de maternidad de la madre o inmediatamente después de este. 

Antibióticos, ¿siempre son incompatibles con la lactancia?


Casi todos los antibióticos habituales son compatibles con la lactancia materna, según los especialistas.

La intención de extremar los cuidados hacia el bebé puede conducir a comportamientos equivocados. 

Es lo que sucede cuando, con el afán de evitar que un antibiótico ingerido por la madre pase al niño a través de la leche materna, se interrumpe la lactancia. En la mayoría de los casos, los perjuicios de dejar de amamantar superan a los que el medicamento podría causar. Este artículo explica por qué abandonar la lactancia ante cualquier antibiótico es una conducta errónea, la importancia de evaluar cuál es el riesgo mayor, los distintos niveles de riesgo de los antibióticos y qué pasa con los demás medicamentos.

Abandonar la lactancia ante cualquier antibiótico, una conducta errónea

Con frecuencia, la indicación de antibióticos a una mujer que tiene un bebé viene acompañada de la orden de que deje de amamantarlo. El argumento que sostiene este comportamiento es la creencia de que no merece la pena el riesgo de que una parte de la medicación pase a la leche y a través de ella llegue al niño y le produzca consecuencias nocivas. Sin embargo, los especialistas en la materia enfatizan que, en la mayoría de los casos y debido a varios factores, es una conducta equivocada.

En primer lugar, se deben tener en cuenta los beneficios de la lactancia materna, que son muchos y muy importantes. Por eso, la Asociación Española de Pediatría (AEP), la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la mayoría de las más importantes sociedades científicas especializadas en el tema recomiendan que la leche de la madre sea el alimento exclusivo de los hijos durante sus primeros seis meses de vida y que se mantenga luego, complementado con otros productos, al menos hasta el año de edad. Entonces, ¿qué representa un riesgo mayor: la posible llegada del antibiótico hasta el bebé o que este abandone la lactancia? 

La importancia de evaluar cuál es el riesgo mayor

En una revisión sobre 'Uso de antibióticos y lactancia materna', expertos de la AEP explican que "las pruebas científicas actuales permiten asegurar que interrumpir o contraindicar la lactancia materna supone, per se, un riesgo importante de morbi-mortalidad para cualquier lactante, incluso en sociedades desarrolladas". Por ello, se torna fundamental valorar de forma correcta el riesgo real que la ingesta de un antibiótico tomado por la madre representa para su hijo.

La revisión -dirigida por María Teresa Hernández Aguilar, quien en el momento de la realización del informe era coordinadora del Comité de Lactancia Materna de la AEP- señala que la mayoría de los fármacos antiinfecciosos disponibles en la actualidad "tienen poco efecto sobre la calidad o cantidad de la leche materna o sobre la salud o bienestar del lactante y son contados los tratamientos antiinfecciosos incompatibles con la lactancia materna".

En este sentido, adquiere vital importancia que los profesionales de la salud procuren recetar tratamientos inocuos para el niño; si no es posible, que propongan la alternativa más correcta y, si no queda otro remedio que el abandono de la lactancia, que traten de que la interrupción sea temporal. "Existe información adecuada -explica el documento- pero con demasiada frecuencia las fuentes habitualmente usadas, como el vademécum, no son suficientes ni apropiadas".

Distintos niveles de riesgo de los antibióticos

El trabajo de la AEP incluye un listado de más de 200 antibióticos, con diversos datos de cada uno, entre los cuales se destaca su nivel de riesgo de lactancia. Se establecen cuatro niveles. El nivel 0 alude a un producto "seguro", un fármaco cuya seguridad para la lactancia está comprobada. Los del nivel 1 son "probablemente seguros": "No hay datos publicados, pero sus características físico-químicas y farmacocinéticas hacen muy poco probable la aparición de efectos adversos". En el nivel 2 están los productos "poco seguros", que podrían causar "efectos adversos moderados sobre la lactancia" o el bebé. Los del nivel 3, por último, están contraindicados: si es indispensable que la madre los tome, se debe interrumpir la lactancia.

Casi la mitad de los antiinfecciosos incluidos en la lista (101) corresponden al nivel 0, y otros 64, al nivel 1. Esto quiere decir que el 76% de los antibióticos permiten continuar con la lactancia, aunque si son del nivel 1 se debe efectuar un control riguroso del tratamiento. Otras 35 sustancias (16% del total) forman parte del nivel 2 ("debe valorarse la relación riesgo/beneficio y buscar una alternativa más segura"), y solo 16, al nivel 3 (es decir, poco más del 7%). Y no solo es una cuestión de cantidades, sino también de frecuencia de usos. Según la guía 'Lactancia y medicamentos: una compatibilidad casi siempre posible', editada también por la AEP, "casi todos los antibióticos habituales son compatibles con la lactancia".

La respuesta a la pregunta inicial, entonces, es clara: ¿siempre los antibióticos son incompatibles con la lactancia? Pues no. Más bien al contrario: la mayoría de las veces son compatibles. Para tener seguridad acerca del nivel de riesgo de cada tipo de antibiótico, se puede consultar el listado en el citado trabajo de la AEP, o bien consultar en e-lactancia.org, sitio en Internet desarrollado por el servicio de pediatría del Hospital Marina Alta de Denia. Esta web cuenta con el aval de los especialistas en la materia.


¿Qué pasa con los demás medicamentos?

La guía 'Lactancia y medicamentos', cuyos autores son José María Paricio Talayero y Juan José Lasarte Velillas, no habla solo de antibióticos, sino de la compatibilidad entre la lactancia y los medicamentos en general. La conclusión es la misma: "Casi todo lo que se prescribe es compatible con la lactancia". Y además, la lactancia "está por encima de la necesidad de muchos medicamentos o remedios que son perfectamente evitables".

El documento especifica que tanto los analgésicos más usuales (parecetamol e ibuprofeno) como la mayoría de las hormonas son inocuas, así como también casi todos los antitiroideos, antiepilépticos, antirreumáticos, los procedimientos odontológicos, las ecografías, las radiografías, las resonancias nucleares magnéticas y las tomografías axiales computadas. De toda esta clase de estudios, el que sí plantea una dificultad es la gammagrafía, una prueba que incluye isótopos radiactivos. En este caso, se debe consultar con cuidado por cuánto tiempo se debe interrumpir la lactancia.

jueves, 29 de diciembre de 2016

Menús Enero/2017

Os dejamos los menús correspondientes al mes de enero.

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Menú de bebés

Menú de enteros

viernes, 23 de diciembre de 2016

Visita de los Reyes Magos

Hoy viernes hemos recibido la visita de sus Majestades los Reyes Magos de Oriente (Melchor, Gaspar y Baltasar). 

Nos los hemos pasado muy bien y como este año hemos sido "muy buenos" nos han dicho que nos van a traer muchos regalitos.



¡¡Feliz Navidad para todos!!

jueves, 22 de diciembre de 2016

Feliz Navidad

Todos los que formamos parte de la Escuela Infantil Municipal de Marchamalo os deseamos que paséis unas Felices Fiestas en compañía de toda la familia. ¡¡Feliz Navidad!!.

viernes, 2 de diciembre de 2016

Menús Diciembre/2016

Os dejamos los menús correspondientes al mes de diciembre.

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Menú de bebés

Menú de enteros

domingo, 20 de noviembre de 2016

Día Universal del Niño 2016

El Día Universal del Niño, que se celebra todos los años el 20 de noviembre, es un día dedicado a todos los niños y niñas del mundo. Este mismo día de 1959 la Asamblea General de la ONU aprobó la Declaración de los Derechos del Niño.

Esta declaración, que no tenia legalmente carácter vinculante, no era suficiente para proteger los derechos de la infancia. Tras diez años de negociaciones con gobiernos de todo el mundo, líderes religiosos, ONG, y otras instituciones, se logró acordar el texto final de la Convención sobre los Derechos del Niño, el 20 de noviembre de 1989, cuyo cumplimiento es obligatorio para todos los países que la han firmado.

El objetivo del Día Universal del Niño es recordar a la ciudadanía que los niños son el colectivo más vulnerable y por tanto que más sufre las crisis y los problemas del mundo.

Este día mundial recuerda que todos los niños tienen derecho a la salud, la educación y la protección, independientemente del lugar del mundo en el que haya nacido.

Dedicar un día internacional a la infancia también sirve para hacer un llamamiento mundial sobre las necesidades de los más pequeños y para reconocer la labor de las personas que cada día trabajan para que los niños y niñas tengan un futuro mejor.

sábado, 12 de noviembre de 2016

Estrabismo, ¿cuándo se puede detectar en el bebé?

Fuente: Eroski Consumer

El estrabismo, el trastorno por el cual los ojos de una persona no están alineados, es el principal problema ocular de los niños antes de los tres años de edad. No se puede prevenir, pero su detección precoz es clave para que el tratamiento sea eficaz. Por eso, los adultos deben estar muy atentos y hablar con el médico ante la menor sospecha de que el pequeño lo padezca.

El estrabismo, el problema ocular más frecuente en los bebés

El estrabismo se define como el trastorno por el cual los dos ojos de una persona no se alinean en la misma dirección y, como consecuencia, no miran un objeto al mismo tiempo. Es el problema que afecta a las personas a las que, de forma coloquial, se les llama bizcas. Es la enfermedad ocular más frecuente en los bebés, ya que afecta a un 4% de ellos. A partir de los tres años de edad, otros problemas tienen una prevalencia mayor, como la miopía, la hipermetropía y el astigmatismo.

La consecuencia de que cada ojo apunte en una dirección distinta es que se produce visión doble. La persistencia de esta situación en los niños pequeños, explica la Asociación Española de Pediatría (AEP), "provoca a menudo que, para evitar ver doble, uno de los ojos vaya perdiendo gradualmente su capacidad de visión y se convierte así en un 'ojo vago' o ambliope" (es decir, un ojo con debilidad o disminución visual pero sin ninguna lesión orgánica).

Tal como especifica la Sociedad Española de Oftalmología (SEO), ver con un solo ojo ocasiona una dificultad para ver en tres dimensiones y, por ende, para calcular las distancias. "Algunos pacientes tienen problemas en la lectura -añade el documento-, se saltan filas cuando leen o les duele la cabeza". Esto, entre otras cosas y como es natural, afecta el rendimiento escolar de los niños. Y tampoco se puede desdeñar el aspecto estético, ya que, como señala la SEO, cuando el estrabismo es notorio "puede tener un impacto social importante".

Cuándo y cómo detectar el estrabismo

El estrabismo no se puede prevenir de ninguna forma. Lo que sí conviene es estar atentos ante las posibles señales desde bien pronto. Si bien los bebés recién nacidos e incluso hasta los seis meses de vida a menudo tuercen los ojos hacia dentro, las sospechas de problemas deben ser comunicadas al pediatra para que lo examine lo antes posible, ya que la detección precoz de este trastorno es fundamental para la eficacia del tratamiento.

La forma más apropiada de detectar el estrabismo en un niño, según la AEP, es que un adulto le mire de frente a los ojos mientras el pequeño dirige la mirada hacia los de él. "Puede ayudarnos una linterna para observar si el reflejo de la luz queda centrado en los ojos del niño", dice el texto de la asociación que reúne a los pediatras.

Otras señales a las cuales los padres deben estar atentos son las posturas extrañas de la cabeza para mirar ciertos objetos, la aparente falta de paralelismo en la mirada o la aparición brusca de un estrabismo. Cualquiera de estos hechos casos debe ser motivo de consulta. Y mucho más si existen antecedentes de estrabismo en la familia, dado que la predisposición genética también representa un factor de riesgo importante.

¿Cuáles son las causas del estrabismo?

El estrabismo se debe a "una alteración del control cerebral sobre la posición de los ojos", según explica la SEO. Pero esa alteración puede ser consecuencia de causas variadas: defectos de refracción (miopía, hipermetropía, etc.), mal funcionamiento de los músculos oculares (lo que hace que los de un ojo tiren con más fuerza que los del otro), problemas cerebrales (como la parálisis cerebral infantil) o mal paso de la luz a través del ojo (como cuando el niño padece de cataratas congénitas).

Los oftalmólogos clasifican al estrabismo en tres tipos, en función de la dirección de desvío del ojo. Cuando está desviado hacia dentro, es decir, hacia la nariz, se llama estrabismo convergente o esotropía. Si es hacia fuera, estrabismo divergente o exotropía. El tercer grupo es el de los ojos que se desvían hacia arriba, problema que se conoce como hipertropía.

¿Cómo se trata el estrabismo en los niños?

El tratamiento del estrabismo varía según las características de cada caso. Existen una serie de medidas que, por lo general, se aplican de forma combinada. La AEP las enumera:
  • Uso de gafas. Esta medida es necesaria cuando el estrabismo surge como consecuencia de un defecto de refracción. En ocasiones, el empleo de gafas resuelve por sí solo el problema.
  • Tratamiento del ojo vago. El recurso clásico para activar el llamado ojo vago es tapar el otro ojo, el que trabaja bien, por medio de un parche, para obligar a que el primero realice su función. Este tratamiento es muy importante debido a que, a medida que pasa tiempo sin estar en actividad, el ojo vago aumenta su ambliopía y después de una cierta edad -alrededor de los 10 años- ya no se puede recuperar.
  • Inyección de toxina butolínica. Se trata de una sustancia que, según explica la entidad que reúne a los pediatras, "relaja la musculatura ocular y favorece que el ojo estrábico 'vuelva a su sitio'".
  • Cirugía. La intervención quirúrgica es la última opción. Se recurre a ella cuando, pese a haber corregido los defectos de refracción y la ambliopía, el desvío de un ojo persiste. La operación consiste en reforzar o debilitar, según corresponda, los músculos responsables de que el ojo se mueva. De este modo se logra eliminar el desvío y que ambos ojos se muevan de forma normal, es decir, apuntando siempre a la misma dirección.

domingo, 30 de octubre de 2016

Menús Noviembre/2016

Os dejamos los menús correspondientes al mes de noviembre.

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Menú de bebés

Menú de enteros

viernes, 28 de octubre de 2016

Feliz Halloween


martes, 11 de octubre de 2016

El hada Sisi

Esta mañana hemos recibido la visita de la mamá de Yago, convertida en el hada Sisi.






Hemos pasado un rato muy divertido cantando y bailando.


Desde la Escuela queremos agradecerle su visita. 

Desde aquí queremos animar, al resto de papas y mamas, a que compartan con nosotros sus dotes artísticas o de cualquier otro tipo.

viernes, 30 de septiembre de 2016

Como quitar el pañal de forma respetuosa


Solo hay una forma de quitar el pañal de forma respetuosa: Esperando al momento oportuno. No hay más secretos.

En breve llegará la primavera, el buen tiempo, época que, por excelencia, se asocia a la retirada del pañal pensando que nos será más cómodo, más práctico y más fácil ya que los niños/as llevan menos ropa, esta es más ligera y menos gruesa y hace menos frío por si se mojan.

Pero la retirada del pañal, nada tiene que ver con las estaciones ni el clima. Si realmente queremos tener éxito a la hora de quitar el pañal a nuestros hijos/as, lo más importante es que ellos/as estén preparados. El control de los esfínteres, al igual que el sueño, el habla y la psicomotricidad, es un proceso evolutivo en el que poco podemos influir los padres, aunque si podemos acompañar.

Al igual que en otros hitos de nuestros pequeños, como andar, decir sus primeras palabras o comer solos, con la retirada del pañal suele existir una especie de "orgullo de madre" si lo hace antes que el resto... Como si eso fuera porque es o va a ser más listo, más guapo o más rico.... Repito: Controlar los esfínteres es evolutivo y, por tanto, cada niño/a estará preparado a una edad diferente. Los habrá que con 18 meses, estén preparados... Otros tal vez será pasados los 3 años.

Sea como sea, según el estudio Haizea-Llevant, el 50% de los niños controlan los esfínteres de día a los 2 años y medio, el 75% a los 3 años y el 98% a los 3 y medio ( ojo que hablamos de día.Que de noche hasta los 5 años no se considera problemático tampoco )

Como padres, debemos acompañarles en el proceso, siempre que veamos que están preparados. 

Algunos signos que nos puede ayudar a saber que se acerca el momento de quitar el pañal son:
  • Nos avisa cuando ha hecho o va a hacer pis o caca
  • Se siente incómodo/a con el pañal sucio y pide que lo cambiemos cuando está sucio
  • Pasa largos periodos sin mojar el pañal
  • Es capaz de bajarse los pantalones
  • A nivel psicomotriz tiene destreza subiendo y bajando escaleras solos y corren con firmeza
  • No quieren llevar pañal
  • Muestran interés por usar el orinal o el WC
Si nuestros hijos muestran estos "signos" y nos decidimos a quitarles el pañal, algunos consejos que creo que pueden ir bien para hacerlo más fácil son:
  • Hablar sobre ello, o leer cuentos sobre el tema, que vean que es normal usar el orinal o el WC. Explicarles como va a ser y que va a pasar para que se sientan seguros durante el proceso.
  • Dejarles escoger lo que les resulte más cómodo: orinal, reductor,... Así se sienten participes y dueños de sus actos.
  • No premiar. Se de gente que para conseguir que dejaran el pañal, premiaban con Lacasitos.. Luego el problema es dejar los Lacasitos. Retirar el pañal ya es suficiente recompensa!!! Es un logro muy importante y por ello debemos felicitarles (sin pasarse tampoco, eh)
  • Si lo quitamos, lo quitamos.... No vale ponérselo si vamos en coche un rato o si a nosotros nos va mal porque va en el cochecito o lo llevamos vestido de punta en blanco. Así les creamos confusión!!! De todas maneras, si pasado un tiempo X vemos que la operación pañal no funciona, no pasa nada por volver a poner pañal y esperar un tiempo para volver a probarlo. 
  • Dejar que entren en el baño con nosotros. No podemos pretender ser ejemplo para ellos en todo y escondernos en el baño... Creo que incluso ahí han de ver normalidad y poder expresar sus dudas y saber que hacemos ;-)
  • Ir a comprar la ropa interior juntos y dejarles que escojan las braguitas o calzoncillos que más les gusten.
  • Ir preguntándoles de vez en cuando si quieren ir a hacer pipí y respetando lo que digan. Si dicen que no, es que no... Mejor no emperrarse u obligarlos. Y si creemos que hace rato que no han ido y ya deberían volver, proponer alguna alternativa: " Venga, vamos a hacer un pipí y luego leemos un cuento, jugamos con la cocinita,... "
  • Hacer tonterías. Nosotros hacemos muchas tonterías... Le cantamos la pipí y a la caca, lo despedimos cuando se va por el WC,... Hemos de ser conscientes que somos los adultos los que pusimos un día el pañal y nuestros hijos, en cierto modo, tienen un "apego" a ellos... Si hacemos que sea divertido haberlo quitado, será más fácil olvidarse de ellos.
  • No reñir ni ridiculizar si se producen escapes. Tampoco hace falta hacer aspavientos ni montar un drama porque se haya mojado

La retirada del pañal, al igual que muchos otros temas relacionados con nuestros hijos, es un tema de la pareja. Deben ser los padres los que decidan cuando iniciar el proceso. Si van a la guardería, las educadoras nos pueden ayudar, pero nunca deberían ser ellas las que decidieran ni iniciaran el proceso sin nuestro consentimiento.

Y lo dicho, mucha paciencia, mucha calma y tranquilidad y montañas de ropa por si las moscas!!!

miércoles, 28 de septiembre de 2016

Menús Octubre/2016

Os dejamos los menús correspondientes al mes de octubre.

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Menú de bebés

Menú de enteros

viernes, 16 de septiembre de 2016

El botiquín básico para el bebé

Fuente: Eroski Consumer

El botiquín debe estar equipado con productos para afrontar los síntomas de las enfermedades más comunes o pequeños accidentes, como analgésicos, cremas, termómetro, tiritas y gasas.

En cualquier casa, pero en particular donde viven bebés o niños pequeños, es fundamental contar con un botiquín de primeros auxilios. De este modo, se estará preparado para afrontar los problemas de salud o pequeños accidentes más comunes. 

Consejos generales para conformar el botiquín

Existen dos riesgos al preparar un botiquín de primeros auxilios. El primero, que falten cosas importantes. Y el segundo, meter tantos artículos en él que, cuando se necesite algo con prisa, sea muy difícil encontrarlo. Por eso, el botiquín básico debe contener solo lo necesario e indispensable. En todo caso, si se desea tener también elementos que pueden ser de utilidad pero que no forman parte de ese conjunto, es conveniente guardarlos en un recipiente aparte.

Por otro lado, es importante que el botiquín esté en un sitio fijo y que esté claro cuál es. Ese lugar debe ser de fácil acceso para los adultos, pero fuera del alcance de los menores. Si el recipiente del botiquín es una bolsa o un neceser grande, facilita a los adultos poder cogerlo y llevarlo con ellos cuando lo consideren necesario. De todos modos, si la familia ha de trasladarse a un destino no convencional (a la playa, la montaña, el extranjero, etc.), tal vez deba incluir en el botiquín algunos productos que pueden hacer falta en esos lugares.

Medicamentos y otras sustancias para el botiquín

La Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap) aconseja una veintena de elementos para el botiquín de bebés y niños. Se pueden dividir en dos grandes grupos: por un lado, medicamentos y cremas para la piel y, por el otro, artículos de higiene y utensilios prácticos. Los del primero se enumeran a continuación:
  • Analgésicos y antitérmicos. En este grupo entran los más comunes, paracetamol e ibuprofeno, que se aplican en caso de dolor o de fiebre. El ibuprofeno también funciona como antiinflamatorio, cosa que el paracetamol no hace.

  • Antihistamínicos. Esta medicación reduce o elimina el efecto de las alergias. Las sugerencias de la AEPap consisten en hidroxicina para niños mayores de un año (solución oral) y dexclorfeniramina para mayores de dos (solución y comprimidos). Si el menor padece alguna alergia importante, también hay que contar con autoinyectores de adrenalina u otros elementos específicos, tal como se detalla en los protocolos de la Asociación Española de Personas con Alergia a Alimentos y Látex (AEPNAA).

  • Corticoide tópico. Es una crema que se aplica sobre la piel para tratar picaduras de insectos, eczemas, irritaciones, erupciones, etc. La más popular es la hidrocortisona.

  • "Leche corporal". Se conoce así, de forma coloquial, a las cremas hidratantes que también sirven para zonas irritadas, escoceduras o, en general, para la sequedad de la piel.

  • Suero hiposódico. Esta fórmula para rehidratación oral resulta muy útil ante casos de vómitos y diarreas. Se comercializa tanto con gusto neutro como también con sabores diversos, para facilitar que los niños lo ingieran.

  • Suero fisiológico. Se utiliza para limpiar heridas y tejidos sensibles, como los ojos. Para desinfectar heridas también se pueden usar otras sustancias, como la povidona yodada y la clorhexidina (en solución al 1%).

  • Protector solar. Si es posible, debe ser efectivo contra rayos infrarrojos y ultravioletas, de tipo pantalla (de modo que refracte los rayos del sol y, de ese modo, reduzca su acción sobre la piel) y resistente al agua. Hay que tener en cuenta que no se puede aplicar ni esta ni otras cremas en bebés de menos de seis meses, ya que su piel es muy sensible y cualquiera de estos agentes externos pueden causarle daño.

  • Repelente de insectos. Los repelentes se comercializan en varios formatos: líquido, esprái, rolón, etc.  La Asociación Española de Pediatría contraindica su empleo en menores de dos meses y añade que "se evitará en lo posible en menores de dos años, priorizando el uso de mosquiteras".


Elementos de higiene y otros artículos de importancia

Entre los artículos de higiene y utensilios prácticos, la AEPap detalla los siguientes:
  • Termómetro. No debe faltar en el botiquín. Es imprescindible para conocer con exactitud la temperatura corporal del niño.

  • Jabón. Las formas recomendadas son en gel o en solución jabonosa, para poder limpiar con facilidad las manos y otras partes del cuerpo.

  • Guantes. Se sugieren los "de un solo uso", de látex u otros materiales, para reducir el riesgo de ocasionar alguna infección al manipular una herida.

  • Algodón. Es muy práctico para la limpieza de pequeñas superficies. Se comercializa en varios formatos.

  • Gasas o esparadrapos. Son muy útiles para tratar heridas y cubrir heridas. No son tan necesarias con los bebés, pero sí cuando empiezan a andar.

  • Vendas. Las hay elásticas y, a menudo, son el complemento idóneo para las gasas o esparadrapos, aunque para estos valen las cintas adhesivas. Existen también vendas adhesivas, que no necesitan esparadrapo.

  • Tiritas. Un clásico para cubrir las heridas pequeñas. Se debe procurar que sean resistentes al agua e hipoalergénicas.

  • Pinza fina. Esta pequeña herramienta -similar a una pinza de depilación- es de gran valor cuando hay que extraer algún cuerpo extraño de una herida: una astilla, una espina, un pedacito de cristal, etc.

  • Jeringa. Puede resultar útil en diversas ocasiones, como cuando hace falta dispersar suero en los ojos del niño o para limpiar alguna herida con un chorro de agua pequeño pero potente.

  • Strips. La AEPap recomienda contar con estas tiras adhesivas estériles para "aproximar bordes de una herida, a modo de sutura". De todos modos, en caso de una herida de tamaño más o menos considerable, se debe acudir al médico de inmediato.

Números de teléfono, un dato muy útil en el botiquín

Uno desea no tener que usarlos nunca pero, cuando es necesario hacerlo, conviene tenerlos lo más a mano posible. Los números de teléfono para emergencias se pueden colocar en algún sitio bien visible del botiquín, de modo que no haya ningún problema en dar con ellos.

El teléfono general para emergencias es el 112. También se puede apuntar el número del Servicio de Información Toxicológica (91 562 04 20) y el de algún especialista o servicio al que se pueda consultar en alguna situación problemática.

jueves, 8 de septiembre de 2016

¿Tienen que usar almohada los bebés?

Fuente: Eroski Consumer

Los expertos recomiendan que los niños no empiecen a usar almohadas para dormir antes de los dos años de edad.

Si bien en otras épocas era común hacer que los bebés durmieran con almohada, en la actualidad los expertos desaconsejan esta práctica. Los motivos por los que lo hacen van desde la propia comodidad del niño, que por las proporciones de su cuerpo duerme mejor sin nada bajo su cabeza, hasta por evitar riesgos como la asfixia y la muerte súbita del lactante.

Los bebés no tienen que usar almohada por lo menos hasta que no tengan dos años de edad, según los expertos. Esto se debe sobre todo a dos motivos.

Los bebés duermen sin almohada

El primero es que no la necesitan, ya que, como las proporciones de su cuerpo son diferentes a las de los adultos (la cabeza es más grande), la almohada les obliga a forzar la curvatura natural del cuello. Por lo tanto, les genera incomodidad e incluso podría causarles alguna lesión.

El segundo motivo es aún más importante. Si se mueve dormido, la cara del niño podría quedar aprisionada contra la almohada y hay riesgo de asfixia, tanto por no poder respirar como por inhalar el dióxido carbónico producido por su propia respiración. Por este motivo, la Asociación Española de Pediatría (AEP) no solo desaconseja que los bebés duerman con almohada, sino también el uso de sábanas o edredones sueltos y la presencia de juguetes blandos en la cuna.

La almohada, factor de riesgo de muerte súbita del lactante

Además de la posibilidad de asfixia, dormir sin almohada también es una medida para prevenir la muerte súbita del lactante. Si bien la ciencia todavía no ha determinado con exactitud las causas de este síndrome (el principal motivo de muerte de niños sanos entre el segundo mes y el año de vida en países desarrollados), sí se han identificado algunos factores de riesgo. Dormir con almohada u otros objetos blandos en la cuna es uno de ellos, al igual que hacerlo boca abajo, que el pequeño esté muy abrigado y el consumo de tabaco por parte de la madre durante el embarazo o cerca del bebé después del nacimiento.

Las únicas almohadas que sí podrían usarse son unas muy pequeñas diseñadas para evitar la plagiocefalia postural, es decir, la deformación del cráneo del bebé por pasar mucho tiempo acostado boca arriba en la misma posición. Estas almohadillas tienen una forma cóncava y adaptada a la cabeza del niño, que hace que la presión que recibe esa parte del cuerpo al estar apoyada sea mucho menor. Un estudio realizado en Suecia concluyó que podrían ser útiles para prevenir este problema, aunque destacaba la necesidad de nuevos trabajos que corroborasen estos resultados.

¿En qué momento incorporar la almohada?

Entonces ¿cuándo incorporar la almohada? "Hasta los dos años se desaconseja la almohada por riesgo de asfixia", señala la 'Guía práctica para padres' editada por la AEP. Si el pequeño necesitara estar un poco reclinado, lo que se puede hacer es colocar una toalla doblada debajo del colchón. De ese modo, la cabeza quedará a un nivel más elevado que el cuerpo, pero el bebé estará apoyado sobre una superficie lisa y firme.

El mismo documento de la asociación de pediatras añade que, a partir de los dos años, "puede utilizarse una almohada muy plana". Además de poco alta, se recomienda que no sea muy blanda -lo mismo que el colchón- y que ocupe todo el ancho de la cuna o la cama, para que su cabeza no la "abandone" con un simple movimiento. El tamaño se debe ir adaptando al del cuerpo. El objetivo debe ser que, si se duerme de costado, apoyado sobre un hombro, la cabeza se mantenga en línea recta con el eje longitudinal del cuerpo; es decir, que el cuello permanezca recto, sin que la cabeza esté demasiado caída ni elevada.

miércoles, 31 de agosto de 2016

Menús Septiembre/2016

Os dejamos los menús correspondientes al mes de septiembre.

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Menú de bebés

Menú de enteros

jueves, 28 de julio de 2016

Feliz verano

Todos los que formamos parte de la Escuela Infantil Municipal de Marchamalo os deseamos que paséis un feliz verano en compañía de vuestros hijos/as.

A los que se incorporan al Colegio, os deseamos que os sirva todo lo que os hemos enseñado durante estos tres años y, al resto, nos volvemos a ver en septiembre.

martes, 26 de julio de 2016

Día de los Abuelos

Los abuelos son uno de los pilares de la familia y al igual que el padre y la madre, también tienen su día. En España se celebra el 26 de julio. Esta iniciativa fue promovida por Mensajeros de la Paz en 1988.

Se celebra este día 26 ya que es el día de San Joaquín y Santa Ana en el calendario católico. Éstos eran los padres de la Virgen y abuelos de Jesús.

domingo, 17 de julio de 2016

Fiesta de Graduación

Hoy lunes, 18 de julio, a las 18:30h, celebraremos en la Escuela la Fiesta de Graduación de los alumnos/as de 2 a 3 años

Os esperamos a todos para pasar un rato divertido.

lunes, 4 de julio de 2016

Viajar con niños. 5 trucos expertos.

Fuente: Eroski Consumer

Viajar con niños resultará más divertido y tranquilo, si se adoptan ciertas pautas como no cargar la maleta y elegir el mejor alojamiento para los pequeños. Pero además, viajar con los hijos será una buena experiencia para todos, si se tienen en cuenta trucos expertos como los que se recomiendan en este artículo. ¿Algunas ideas? Juegos para mantener a los menores entretenidos en el coche, buscar un destino familiar, no olvidar la documentación y hacer el equipaje perfecto, sin llevar cosas inútiles.

1. Viajar con niños: documentación en regla

Para viajar con niños es muy importante tener la documentación necesaria, como repiten cada año los expertos. Aunque no es obligatorio que los menores de 14 años tengan DNI, la mayoría de las compañías aéreas lo piden en el momento del embarque, por lo que es muy recomendable contar con él. Es válido para viajar por todos los países de la Unión Europea. Y si se va a cualquier destino fuera de la UE, el pasaporte es el único documento válido.

Los menores de edad que viajan solos o acompañados por adultos que no tengan la patria potestad deben justificar ante los agentes fronterizos que no abandonan el territorio nacional contra la voluntad de las personas que tienen la tutela. Para ello hace falta que los padres, o quien ejerce la patria potestad, deje por escrito la autorización.

2. Viajar con niños: ¡solo lo necesario!

Antes de empezar a hacer las maletas, se debe enumerar en una lista todo lo que hay que llevar. Hay que tener muy claro qué cosas harán falta durante el viaje, sin olvidar el cepillo de dientes, la ropa interior, los pijamas, etc. Conviene llevar prendas básicas, acorde al destino elegido, y cargar siempre con un impermeable fino, por si llueve en algún momento. La edad de los niños marca el equipaje, pues cuanto más pequeños, más se ensucian. Y es muy importante estar seguros de si en el destino se tendrá la posibilidad de lavar la ropa si fuera necesario.

3. Juegos para viajar con niños

Jugar al veo veo o a las palabras encadenadas son actividades divertidas con las que entretener a los menores durante un trayecto en coche. Los tradicionales juegos de mesa en versión mini y con imanes resultan muy útiles también, tanto para el automóvil como para el tren, barco o avión, así como los juegos de preguntas y respuestas, que ocupan muy poco. Si se va en coche y el camino es muy largo, se pueden llevar películas adecuadas a la edad de los niños, aunque habrá que ponerlas en un volumen no demasiado elevado para no distraer al conductor.

4. Hoteles amigos de los niños

Hay miles de lugares a los que ir en los que disfrutar del mar, el campo o la montaña, y en todos es posible encontrar actividades divertidas para llevar a cabo con los pequeños: ir a un parque acuático, hacer excursiones al monte o por el río...

También hay zonas que deben evitarse, y más aún si se va con niños. No es aconsejable viajar a países en conflicto o con amenaza terrorista (el Ministerio de Asuntos Exteriores actualiza periódicamente una lista de países que se deben evitar), ni a países muy lejanos si son muy pequeños. 

Respecto al modo de alojarse, depende de los gustos de los padres... pero será muy cómodo establecerse en un lugar donde los niños no molesten al resto de huéspedes y tengan distracciones. Puede ser un camping, hoteles especiales con actividades para los críos o una casa rural donde hacer excursiones, pero siempre conviene pensar en un lugar donde los pequeños se puedan desfogar.

5. ¡Hora de comer! ¿Y los niños?

Si se viaja con niños, no está de más poner en la maleta algún aperitivo para el trayecto y agua. Con bebés hay que tener más cuidado aún y asegurarse de tener leche y potitos para dos o tres días.

Aunque hay menores que comen de todo y muy bien, lo habitual es que no se pueda llevarles a cualquier sitio y que se deba dejar los románticos y coquetos restaurantes para otro momento. Siempre comiendo sano, se puede comer pescado, un filete con patatas o pasta en lugares todoterreno, familiares. Y si hay habilitada una zona de juegos infantiles, ¡mejor que mejor!

Con los niños alérgicos hay más problemas, por lo que conviene llevar comida de las marcas que se sepa que pueden comer con toda seguridad. Y nunca probar comida en puestos callejeros -ni en restaurantes o chiringuitos sin asegurarse antes de los ingredientes-, porque pueden contener trazas de los alérgenos que afecten al pequeño.

Llevar siempre un botiquín básico

Hay algunos medicamentos y artículos de primeros auxilios que conviene siempre llevar: desinfectante para heridas, tiritas, un medicamento para la fiebre, un antibiótico de amplio espectro (siempre recetado por el médico), termómetro, etc.

Por supuesto, en casos de niños con alergias o enfermedades específicas como asma, se debe llevar su medicación.

viernes, 1 de julio de 2016

Proteger al bebé del sol en verano

Fuente: Eroski Consumer

Las recomendaciones para proteger la piel del bebé durante el verano son claras. La más importante consiste en evitar exponerlo al sol, sobre todo en las horas de más calor. Con respecto a las cremas solaressu uso está contraindicado en menores de seis meses, mientras que para los de más edad se deben emplear fórmulas específicas para esa etapa.

Protección solar para bebés menores de seis meses

La mejor protección para la piel del bebé durante el verano consiste en no exponerle de forma directa a los rayos solares, sobre todo en las horas de más calor. Al nacer, los niveles de melanina de los niños son muy bajos y esto los hace muy vulnerables a los efectos dañinos de la radiación ultravioleta (UV).

En el caso de los menores de seis meses, además, no se les debe aplicar ningún tipo de crema, ya que, en lugar de protegerles, resultará negativa para su salud. Esto se debe a que los componentes químicos incluidos en las cremas solares pueden ser perjudiciales para la piel todavía demasiado delicada del bebé.

Si pese a todas las precauciones resulta inevitable que el niño quede expuesto al sol, laAsociación Americana de Pediatría sugiere el uso de muy pequeñas cantidades de crema, con un factor de protección de al menos 15, en partes como la cara o el dorso de las manos.

La mayor sensibilidad de la piel no es el único motivo por el cual se debe tener mucho cuidado con las cremas solares y los bebés. También influye el hecho de que la proporción entre la superficie de la piel y el peso corporal de un pequeño sea mayor que en un niño de más edad o un adulto. Como consecuencia, el grado de exposición a los químicos de las cremas también será más elevado.

Cremas solares para bebés mayores de seis meses

A partir de los seis meses de vida, también se debe procurar que los menores permanezcan a la sombra, pero se puede utilizar "una crema protectora con filtros físicos y que haya sido formulada específicamente para su piel". Así lo explica la 'Guía de cuidados de la piel del recién nacido y del bebé', avalada por la Federación de Asociaciones de Matronas de España (FAME). El documento remarca la necesidad de que tales cremas posean una consistencia que permita la aplicación uniforme y un sistema de conservación seguro. Y recomienda el uso de cremas con óxido de zinc o dióxido de titanio, que funcionan como filtros inorgánicos de los rayos UV y "presentan pocas posibilidades de causar irritación cutánea".

Hay que tener en cuenta que, como señala la Asociación Española de Pediatría (AEP), "las cremas solares solo protegen durante un tiempo, después del cual la exposición a la radiación UV es dañina". Por eso, conviene reiterar la aplicación de la crema, en particular cuando no es resistente al agua y el niño está en la playa, en la piscina o jugando con agua.

La ropa más adecuada para proteger a los niños del sol

También la ropa es importante para la protección de los pequeños. Lo aconsejable es que usen prendas de tela ligera y que cubran buena parte del cuerpo: pantalones largos o tipo bermudas, camisetas de mangas largas y sombreros de ala ancha (es decir, que no solo cubran la cabeza sino también el cuello del bebé) o ropas similares.

Los cuidados se deben extremar en el caso de los niños de piel muy blanca, por lo general rubios y pelirrojos. Estas personas se queman con mucha mayor facilidad y, además, casi nunca se ponen morenos.

El efecto del sol en los días nublados

Se cree que la radiación UV no actúa en los días nublados. Esto es falso. Y es peligroso, porque puede llevar a despreocuparse por la protección de un menor, cuando en realidad sigue siendo necesaria. Las nubes atenúan el efecto de los rayos del sol, pero -salvo que tales nubes sean bajas y muy densas- dejan pasar la suficiente radiación difusa como para que un bebé sufra sus efectos en un cuarto de hora.

El efecto de los rayos solares, además, es acumulativo. Esto quiere decir que la piel "tiene memoria": las quemaduras producidas en la infancia incrementan el riesgo de padecer cáncer de piel en la adultez, además de otros problemas, como envejecimiento cutáneo precoz y cataratas oculares. Además, la capacidad del cuerpo humano de proteger y reparar los daños producidos por los rayos UV decrece con el paso de los años.