Páginas

miércoles, 7 de marzo de 2012

Los bebés y el baile

El baile es una actividad que aporta varios beneficios físicos, psíquicos y anímicos a los bebés y los niños.

Reaccionar con movimiento ante la música es una tendencia innata que experimentan los bebés casi desde su nacimiento. Recientes investigaciones demuestran que esta capacidad espontánea de los bebés para bailar es una respuesta directa al ritmo que acompaña a cualquier melodía y que provoca satisfacción en ellos cuando se realiza bien. Pero, además de influir en su estado de ánimo, el baile es una actividad que aporta diferentes beneficios físicos y psíquicos a los pequeños.
La espontaneidad del baile

Desde muy corta edad, es posible apreciar en los bebés una reacción que se traduce en movimiento cuando escuchan sonidos musicales. Estas primeras manifestaciones del baile en el bebé pueden sorprender a muchos padres, pero no son algo extraño ni fuera de lo habitual.

Los bebés nacen con una tendencia innata a moverse rítmicamente en respuesta a la música.

Tras realizar diversas pruebas experimentales, varios estudios concluyen que es el ritmo y no la melodía de la música el que provoca esta reacción espontánea. De hecho, ante un ritmo más acelerado, los niños responden con movimientos más rápidos y, cuando el ritmo es más templado, el movimiento disminuye también. Esta sincronización natural en el bebé les provoca además una gran satisfacción, puesto que, tal y como demuestra los estudios, existe una apreciable correlación entre la mayor habilidad del niño para sincronizar sus movimientos con la música y la duración de su sonrisa mientras se mueven.

Beneficios del baile en los niños
  • Bailar, un buen ejercicio: con el baile, los niños realizan un excelente ejercicio cardiovascular. Además de favorecer su desarrollo muscular, les permite avanzar en aspectos claves de su crecimiento, como el equilibro o la flexibilidad.
  • Mejora de la psicomotricidad gruesa: la búsqueda innata de la coordinación entre el ritmo de la música y su cuerpo favorece su desarrollo psicomotriz, la coordinación mediante la disociación y asociación de movimientos, el sentido del equilibro y la destreza corporal en general.
  • Desarrollo de la memoria y la creatividad: a medida que crece, se puede enseñar al pequeño, o idear con él, pasos sencillos y movimientos repetidos que acompañen a una determinada melodía, de modo que cada vez que escuche esa canción deberá recordarlos y poner en marcha así su capacidad de memorizar. 
  • Mayor conocimiento de su cuerpo: los movimientos que se producen con el baile permiten al bebé alcanzar un mayor conocimiento de su esquema corporal y de la evolución de sus capacidades en cada momento.
  • Ayuda en la socialización: el momento del baile es también una buena ocasión para estrechar sus relaciones con otros niños. Bailar de forma conjunta canciones y melodías conocidas, y sincronizar los movimientos de unos con otros, ayuda a crear un vínculo especial con los demás niños y favorece la capacidad de socialización de los pequeños.

Consejos para bailar con los niños
  • Guíelo en sus movimientos. Ya sea en brazos o si le coge de las manos, el adulto puede enseñar al bebé a sincronizar de forma más exacta sus movimientos con el ritmo musical.
  • Cuando son muy pequeños, se pueden colocar en una mochila portabebés para hacerles partícipes del baile y del ritmo del padre o de la madre de una forma cómoda y sencilla.
  • Realizar movimientos específicos que les ayuden a sincronizar su cuerpo con el ritmo de la melodía para que lo imiten: tocar las palmas, chasquear los dedos o llevar el ritmo con un pie.
  • Inventar coreografías sencillas que les ayuden a estimular su memoria. Se puede empezar con dos o tres pasos sencillos e incrementar poco a poco la dificultad.
  • Utilice una música adecuada al estado de ánimo del bebé. Si está muy nervioso o alterado, es recomendable optar por una melodía más tranquila que ayude a relajarle. Si por el contrario está recién levantado y hay que ponerse en marcha, se puede elegir un tema con un ritmo más acelerado, que ayude a estimularle.