Páginas

martes, 19 de julio de 2011

El sarampión reaparece

Los expertos alertan a quienes deciden no vacunar a sus hijos que si enfermedades como el sarampión casi se habían erradicado, se debe a las inmunizaciones.

Hace justo siete años el sarampión parecía casi erradicado en España, con solo dos casos detectados. No obstante, en todo este año se han contabilizado más de 1.300. La alerta es patente, dado que se achaca esta reincidencia a la falta de vacunación de una gran cantidad de niños, motivada por ideologías en contra de las inmunizaciones, no solo por parte de las personas que carecen de recursos. 

En 2011, España lleva contabilizados casi cinco veces más casos de sarampión que durante el año anterior. En algunas comunidades autónomas, como Cataluña o Andalucía, la mayoría son adultos jóvenes que no se habían vacunado.

Debido a esta situación, las autoridades sanitarias de las diferentes comunidades recomiendan cumplir con el calendario vacunal y administrar las dos dosis de la triple vírica (sarampión, parotiditis y rubéola) a los 15 meses y a los 3 años (cada vez más comunidades autónomas administran la primera dosis a los 12 meses). También aconsejan que lo hagan los adultos de entre 20 y 45 años que no se hayan vacunado y no hayan sufrido la enfermedad. 

Esta alerta adquiere mayor importancia ante los posibles motivos que, según los expertos, han favorecido el rebrote: la falta de inmunización infantil tanto por ideología paterna como por falta de recursos. Otro gran grupo de afectados lo forman personas de 25 a 40 años que crecieron cuando no se disponía de vacunación universal y no enfermaron de pequeños. 

Respecto a esta cuestión, los expertos estiman que para frenar la transmisión del sarampión es necesaria una cobertura de vacunas infantil superior al 95%. En España se cuenta con una de las cifras mundiales más altas de inmunización en la población infantil. La primera dosis en 2007 alcanzó el 97,2%. Además del sarampión, también se han diagnosticado nuevos casos de enfermedades casi erradicadas, como la tos ferina, la parotiditis, la rubéola o la polio, también, según los expertos, por la negativa de los progenitores. 

Riesgo de complicaciones 

El sarampión se contagia por vía respiratoria y es una de las enfermedades más infecciosas (en todo el mundo es una de las principales causas de fallecimiento en niños). Después de un período de 7 a 14 días desde el contagio, se padece fiebre, congestión nasal, irritación de la garganta, tos seca y conjuntivitis, acompañado de malestar general. Tras cuatro días, se forman manchas detrás de las orejas, que pueden extenderse a las extremidades, incluso a las palmas de las manos y los pies. La recuperación completa se registra entre 7 y 10 días después del exantema. 

Aunque no es una enfermedad grave, en ocasiones, se desarrollan complicaciones en bebés y adultos, como infecciones del oído, diarrea, neumonías y, en los casos más graves, encefalitis, a las semanas siguientes de diagnosticarse sarampión. A largo plazo, puede desarrollarse una enfermedad rara en los países occidentales, la panencefalitis esclerosante subaguda, un trastorno cerebral progresivo, debilitante y mortal. 

¿Vacunar o no vacunar? 

Mientras los expertos reclaman la inmunización infantil para que no repunten enfermedades que se creían erradicadas, en España se vive un rebrote del sarampión y de otras patologías infecciosas por el descenso en la tasa de vacunación. Los expertos insisten en recordar que si algunas son ahora muy poco frecuentes es, precisamente, debido a los programas sistemáticos en toda la población. 

No obstante, en los últimos años se han alzado voces en contra respecto a los posibles intereses económicos de las farmacéuticas, a los efectos secundarios escondidos o al hecho de que contraer ciertas enfermedades refuerza el sistema inmunitario. 

Respecto a este último punto, los especialistas consideran que, por el contrario, no vacunar en los primeros meses es dejar el organismo del bebé, aún inmaduro, desprotegido por completo y en peligro. Otra de las acusaciones es la posibilidad de que estas fallen, a lo cual los expertos responden que, en ocasiones, la producción de anticuerpos precisa de dosis dobles, como la administrada del sarampión.

Fuente: http://www.consumer.es/