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martes, 22 de febrero de 2011

Prevenir resfriados con plantas

Las afecciones respiratorias constituyen la causa más frecuente de consultas al pediatra. También ocupan el primer lugar de prescripción de antibióticos, a pesar de que éstos sólo actúan ante bacterias y la mayoría de los resfriados se deben a virus, lo que a menudo provoca resistencias a los antibióticos, que dejan de ser eficaces. 

Con los cambios de temperatura bajan las defensas y aumentan los resfriados. Muchos niños padecen entre 6 y 8 episodios al año que suelen durar varios días, lo que repercute de forma importante en su actividad y en la de la familia. Los síntomas más comunes son fiebre, congestión nasal, dolor de garganta, tos, estornudos, fatiga,  dolor de cabeza, dolores musculares, ojos llorosos.

Las plantas medicinales pueden ser una herramienta muy valiosa para la prevención y tratamiento de gripes y resfriados.

En este sentido destaca la echinácea. Diversos ensayos clínicos en niños justifican su empleo por sus propiedades para elevar las defensas y combatir virus y bacterias en infecciones respiratorias recurrentes, resfriado común e infecciones del tracto respiratorio superior. Puede utilizarse de manera preventiva durante varias semanas, en las épocas con mayor riesgo de infecciones respiratorias, ya que, a las dosis recomendadas carece de efectos secundarios reseñables. Y también puede administrarse como tratamiento una vez que aparecen los primeros síntomas.

Otro producto natural muy recomendado para potenciar el sistema inmune ante resfriados es el própolis, una sustancia elaborada por las abejas para proteger sus colmenas y que actúa como antiséptico, antiviral y antiinflamatorio, entre otras actividades.

Los preparados de plantas medicinales, para cumplir todas las garantías de eficacia y seguridad, deben estar estandarizados, contar con un registro sanitario y un prospecto, donde se indiquen las dosis para niños y adultos. Estos requisitos sólo se cumplen en las farmacias.

Recomendaciones frente a los resfriados:
  • Lavarse las manos con frecuencia.
  • Taparse la boca y la nariz con un pañuelo de papel al estornudar o toser y justo después tirar el pañuelo usado a la basura.
  • Tomar preparados farmacéuticos de equinácea y própolis para aumentar las defensas.
  • Aumentar en la dieta la ingesta de alimentos ricos en vitamina C y beber líquidos en abundancia.